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05/10/2009, Cooperativas Agro-alimentarias
La cooperativa San Marcos de Almendralejo apuesta por una política empresarial de futuro basada en la exportación y la adaptación al cliente. Tras 30 años de existencia, aspectos como la I+D+i, enoturismo, exportación y desarrollo de productos son las líneas en las que se centra esta cooperativa.
Por Blanca Cortés (Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura)
Holanda, Suecia, Canadá, Austria, Alemania, Dinamarca, Reino Unido, China, Japón... y ahora Vietnam. Son algunos de los países que beben los vinos de la cooperativa San Marcos, de Almendralejo, que destina nada menos que el 60% de sus ventas a la exportación.
No en vano, cuenta con un potente departamento de exportación, compuesto por tres comerciales de exportación, a los que se suman otros tres técnicos dedicados al mercado nacional, además de los representantes con los que la cooperativa cuenta en distintas provincias.
De este modo, San Marcos se ha convertido en la bodega extremeña que realiza más ventas dentro de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana, siendo galardonada además recientemente con el premio como Mejor Empresa Exportadora de Extremadura, en concreto en los años 2004 y 2007.
A ello ha llegado tras 30 años de trayectoria, ya que la cooperativa fue fundada en 1980. Una edad que le ha permitido contar hoy día con una dilatada experiencia, unos productos de gran calidad y una firme apuesta por el cliente, derivada de su concepto empresarial de futuro. Actualmente cuenta con 270 socios y una producción media anual de 12 millones de kilos de uva (2.300 ha. de viñedo) y 2,5 millones kg de aceitunas. Tiene capacidad de embotellado de 6 millones de botellas al año y alcanza una facturación anual en torno a 11 millones de euros.
Una edad que, sin embargo, nadie diría que tiene al ver sus modernas instalaciones y su decoración, con lo que también pretende trasmitir ese concepto empresarial de elaboración de vinos modernos, renovación continua y adopción de los procesos más actuales. Es algo que se percibe al recorrer sus oficinas, su salón de actos donde se realizan todo tipo de eventos, su sala de catas, su tienda o su vinoteca, que destinan a reuniones, charlas y jornadas, con vistas a la sala de barricas de roble americano, donde los vinos permanecen 6 meses como periodo mínimo para crianza y 12 para reserva.
Son más de 80.000 metros cuadrados de instalaciones, en los que se invirtieron 12 millones de euros en el año 2005 para mejorarlas y para incorporar las más modernas tecnologías en la zona de producción y elaboración.
Adaptación al cliente
La cooperativa San Marcos cuenta con dos marcas de aceitunas, Riolive y Marquitos de las variedades manzanilla y hojiblanca, y más de 30 referencias de vino, que se quieren concentrar ahora en la gama Campobarro para unificar así la apuesta e inversión que están realizando.
Su gama de productos incluye vinos jóvenes, tanto en botella como en bag-in-box que solicitan especialmente desde Holanda y Suecia, dentro de esa política de la cooperativa de adaptarse siempre a las necesidades y requerimientos del cliente, constituyendo este aspecto una diferencia fundamental por parte de sus vinos.
También cuenta con vinos de crianza y vinos de reserva, cuya elaboración se realiza empleando la última tecnología. Este factor unido a su tamaño permite ofrecer una amplia gama de productos de calidad a precios muy competitivos.
Con el objetivo de conseguir estos niveles de calidad y dar respuesta a un mercado cada vez más exigente y competitivo, se han realizado importantes inversiones, siendo una prueba de su compromiso con esa calidad y con el servicio los certificados ISO9000 y BRC con los que cuenta.
De la I+D+i al enoturismo
San Marcos se encuentra inmersa actualmente en dos proyectos de I+D+i, uno en el sector del vino y otro en el de la aceituna.
Uno de esos proyectos consiste en desarrollar envases novedosos que permitan aumentar la vida útil de la aceituna Manzanilla, utilizando nuevos materiales en envases, distintos a los habituales, como el PET, que mejoren su textura y cualidades organolépticas. A este proyecto se llegó tras constatar que los envases de vidrio suponen un peligro en el sector de la hostelería por una posible rotura del envase. Así, se ha apostado por un envase en PET, que se está probando ahora, enmarcado en un proyecto conjunto con Reino Unido.
El segundo proyecto en materia de I+D+i está relacionado también con nuevos envases, pero en este caso para el vino. La cooperativa lleva ya algo más de seis meses probando a temperaturas extremas este nuevo envase, que es similar al metacrilato, con la ventaja que conlleva en cuanto a logística y distribución al disminuir su peso en comparación al vidrio.
No son las únicas actividades que realiza la cooperativa San Marcos, que apuesta también por el filón actual del enoturismo. Así, forma parte del proyecto que está desarrollando Ribera del Guadiana para configurar una ruta del vino de esta Denominación de Origen, que está evaluando actualmente las instalaciones de la cooperativa para comprobar que cumple los requisitos para ser parte de dicha ruta.
Todo ello hace de San Marcos una cooperativa especial, moderna, preocupada por sus socios y por sus clientes y con una clara apuesta empresarial.