Por favor, espere. Cargando página ...

Viñaoliva inaugura su nueva alcoholera y una bodega experimental

15/06/2010, Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura

La Cooperativa Viñaoliva, de Almendralejo (Badajoz), inauguró ayer oficialmente las instalaciones de su nueva bodega experimental y de una alcoholera, en un acto en el que participaron el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, el consejero de Agricultura, Juan María Vázquez y el alcalde del municipio José María Ramírez.

Viñaoliva es una cooperativa de 2º grado integrada por 28 cooperativas socias, de las cuales 17 producen vino y 27 producen aceituna de mesa y aceite. La base social de estas cooperativas es de unos 8.300 agricultores que cultivan 55.000 hectáreas de viña y unas 28.000 hectáreas de olivar.

Junto con la planta de producción de mostos, la almazara de aceite de oliva, la envasadora de vino y aceite y la, recientemente estrenada, bodega experimental han decidido dar un paso más construyendo una planta de destilación para la obtención de alcohol vínico a partir de los subproductos generados por las bodegas y a partir de vino para obtener alcohol para uso de boca.

La planta de obtención de alcohol vínico se prevé que transforme unos 20 millones de kilogramos de orujos y unos 7 millones de kilogramos de lías procedentes de la transformación de los 180 millones de kilos de uva que producen los socios de las bodegas integradas en Viñaoliva. Además, para la obtención de alcohol para uso de boca se pretenden destilar unos 15 millones de litros de vino.

Además de estos productos, hay que destacar que la planta cuenta con una balsa de evaporación de los vertidos generados en el proceso de transformación, así como con un sistema de autoabastecimiento de energía mediante calderas de biomasa que utilizan casi la totalidad de la pajilla obtenida en el proceso de producción a partir de los subproductos.

Desde el punto de vista de la mano de obra, la sección va a mantener unos 30 puestos de trabajo directo, en su mayoría fijos, durante 8 a 10 meses al año. De forma indirecta se va a generar un importante volumen de trabajo tanto dedicado al mantenimiento de la planta como, sobre todo, destinado al transporte de los aproximadamente 50 millones de kilogramos de producto, tanto de materia prima como de producto terminado, que va a ser necesario mover cada año.

La nueva alcoholera de Viñaoliva ha necesitado una inversión de 7,6 millones de euros, y va a servir para ampliar la carta de servicios que desde la cooperativa se ofrecen al socio y además, solucionar el problema de la eliminación de los grandes volúmenes de subproductos generados por las bodegas socias en los procesos de elaboración del vino.

Bodega experimental
La bodega experimental lleva ya casi dos años funcionando y cuenta con una tecnología puntera, única en Extremadura que ha permitido elaborar vinos diferentes, suaves y afrutados, con cuerpo pero fáciles de beber. No en vano, el primer vino tino elaborado por esta bodega experimental de Viñaoliva, el Zaleo Tempranillo 2008, obtuvo el año pasado el premio Baco de Plata, uno de los galardones más prestigiosos a nivel nacional.

La diferencia de esta bodega respecto al resto reside en el uso de diferentes procesos tecnológicos en la elaboración del vino, desarrollando así prácticas de vinificación y elaboración de mosto e investigando el potencial enológico de la uva, sin dejar tampoco de realizar elaboración tradicional de vino. De este modo, para algunas pruebas se emplea una tecnología de termoflax, siendo la única bodega en Extremadura y de las pocas de España que cuenta con ella. Esta tecnología permite almacenar y procesar el vino en continuo, solucionando el problema principal de la bodega, que es la masificación durante la época de campaña y la elaboración en discontinuo.

En concreto, consiste en elevar la temperatura de la uva a unos 80 grados durante unos segundos, para después enfriar. Para el siguiente paso, habría dos caminos. Uno sería prensar y con ello el mosto ya es tinto, puesto que las células de la uva se rompen con una temperatura tan alta en tan poco tiempo y, al prensar, ya está diluida la materia colorante.
El segundo paso sería llevar a maceración en depósito y en unos tres días se obtiene un vino de 15 días en depósito, adquiriendo así estructura. “La ventaja es que se reduce el tiempo sin bajar la calidad, haciendo un proceso continuo”, señala el enólogo de Viñaoliva, Manuel García.

Para ello, todos los depósitos están automatizados y se encuentran en la parte industrial de la bodega experimental, en un entorno aislado y con temperatura controlada. Además, cada depósito cuenta con su camisa de refrigeración, de forma que cada uno tiene su propia temperatura y así se controla la temperatura de fermentación y poder investigar con temperaturas, levaduras distintas… o permite el almacenamiento.

Otras pruebas que se están realizando en la bodega experimental, son las de prensar en frío la uva blanca, refrigerando la pasta para evitar así posibles oxidaciones. El objetivo de esta investigación es comprobar las diferencias que pudieran existir entre refrigerar en mosto o en pasta. “El planteamiento de la bodega no es hacer muchos kilos sino incrementar la calidad de los kilos que entran. Controlamos desde la recepción de la uva hasta todo el proceso de elaboración”, indica Manuel García.

Este año se están haciendo pruebas con cinco variedades de uva en blanco: Pardina, Macabeo, Moscatel de gran menudo, Chardonnet y Eva de los Santos. En tinto, son sobre todo con Tempranillo y algo de Syrah.

Con todo ello se busca un perfil de vino diferente al sistema tradicional, apostando por la suavidad al no haber maceración, y que sean vinos más afrutados. “Los resultados hasta el momento son satisfactorios”, subraya Manuel García, que no descarta que en un futuro la bodega estudie también distintos cruces de variedades de uva, plantaciones experimentales y la especialización de zonas de Tierra de Barros en variedades de uva.

La bodega experimental cuenta, además de con la zona industrial o de elaboración, con una tienda que abrirá en breve, desde la que además se puede ver la nave de crianza con las barricas. De este modo, Viñaoliva pretende cerrar el círculo en la elaboración de vinos, desde la producción hasta la comercialización del producto terminado.

Por otro lado, el buen trabajo desarrollado por esta bodega experimental ha ido acompañado además de un cambio en la estrategia comercial, que ha supuesto un importante crecimiento en las exportaciones. Así, mientras que antes sólo se exportaba a Estados Unidos, principalmente, desde hace un año son 11 países a los que llegan vinos de Viñaoliva, entre ellos Japón, China, Finlandia, Suiza y Reino Unido, entre otros. No obstante, el mercado donde Viñaoliva se está haciendo más fuerte es en Alemania, donde la cooperativa tiene 10 importadores.

Volver a reportajes